Vivir en Milán en 2025 significa dedicar hasta el 72% del salario neto sólo al alquiler.
No es una hipótesis, sino la cifra oficial del informe Mapping the World’s Prices 2025 del Deutsche Bank Research Institute.
La capital lombarda supera incluso a Roma en la insostenible relación entre alquileres y salarios: la capital se sitúa en el 65%.
Un registro negativo que sitúa a Milán entre las peores ciudades europeas en cuanto a asequibilidad de la vivienda, sólo por detrás de Londres (75%) y el dúo Madrid-Barcelona (74%).
Para quienes ganan un salario medio de 1.800 euros al mes, la realidad es cruda: después de pagar el alquiler, apenas quedan 500 euros para vivir todo el mes.
El estudio del Deutsche Bank Research Institute: una instantánea del mercado europeo de la vivienda
El Deutsche Bank Research Institute analizó 69 ciudades del mundo, de las cuales 28 eran europeas, comparando los salarios netos medios y los costes de alquiler de pisos de un dormitorio en el centro de las ciudades.
El estudio muestra una fuerte polarización: por un lado, los «oasis felices» del norte de Europa y Suiza; por otro, las megaciudades en crisis inmobiliaria.
Las ciudades con las relaciones salario/alquiler más favorables son:
- Ginebra (29%)
- Luxemburgo (34%)
- Fráncfort (34-35%)
- Zúrich (35%)
- Helsinki y Viena (menos del 40%)
En Ginebra, después de pagar el alquiler, te quedan unos 5.000 CHF al mes, el valor más alto del mundo.
Las ciudades con peores ratios son:
- Estambul (101%)
- Lisboa (116%)
- Londres (75%)
- Madrid y Barcelona (74%)
- Milán (72%)
Aquí el salario neto ni siquiera alcanza para cubrir el alquiler medio.
Crisis de la vivienda en Milán: cifras que hacen temblar
El coste medio del metro cuadrado en Milán alcanza los 22,6 euros, el precio más alto entre las ciudades italianas analizadas. Para hacer una comparación: en Roma rondamos los 14-16 euros por metro cuadrado. Milán es casi un 50% más cara.
Pero el verdadero problema es la relación con los salarios. En Milán, el salario medio neto ronda los 1.800 euros al mes, superior al de la capital (que se detiene en los 1.380-1.400 euros), pero esta ventaja queda totalmente anulada por los alquileres, mucho más elevados.
Un apartamento estándar de un dormitorio y 50 metros cuadrados en las afueras cuesta de media 1.130 euros más gastos de condominio, lo que hace un total de unos 1.300 euros al mes. En el centro de la ciudad, la situación es aún más dura: algunos pisos de dos habitaciones cuestan más de 2.838 euros al mes, casi el doble que la media de la ciudad.
La «regla del 30%»: el parámetro que Milán desautoriza por completo
Las directrices internacionales establecen que el alquiler no debe superar el 30% del salario neto. Este umbral sirve para garantizar ahorros, imprevistos y una vida digna. En Europa, sin embargo, a menudo se sobrepasa.
En Milán, el porcentaje es más del doble: el 72% del salario lo absorbe el alquiler.
Para un joven profesional o una pareja, esto significa vivir con unos 500 euros al mes para todos los demás gastos.
El resultado es una vida cotidiana hecha de renuncias y un riesgo constante de no llegar a fin de mes.
Vivir en Milán: un serio compromiso económico
Para quienes se plantean mudarse a la ciudad, las cifras del Instituto de Investigación del Deutsche Bank representan una auténtica decisión decisiva .
Vivir en la capital milanesa, especialmente en las zonas céntricas, significa aceptar un compromiso drástico: más de la mitad de los ingresos se destinan al alquiler.
Las alternativas no siempre son agradables: mudarse a las afueras con largos desplazamientos (por lo que hay que levantarse más temprano por la mañana y volver a casa más tarde por la noche), compartir piso o recortar drásticamente el resto de gastos.
Según la CNA, los costes podrían aumentar entre un 7% y un 9%, lo que dificultaría aún más la situación.
Milán sigue siendo una ciudad atractiva, dinámica y llena de oportunidades. Pero surge una paradoja evidente: una ciudad que se centra en el crecimiento corre el riesgo de repeler a las mismas personas que deberían apoyarla.

