Imagínese un doble salto de agua que se precipita 170 metros, creando nubes de rocío que envuelven a los visitantes y un paisaje que parece sacado de un cuadro renacentista. Este espectáculo, admirado incluso por Leonardo da Vinci y mencionado en su Códice Atlántico, se encuentra en Lombardía, en Borgonuovo, en el corazón de Valchiavenna: hablamos de las cascadas de Acquafraggia, en Piuro (SO).
Un doble salto que surge de los glaciares

Estas cascadas son especiales porque no se limitan a una sola caída: el torrente Acqua Fraggia, que nace en el Pizzo di Lago a 3.050 metros de altitud, se precipita varias veces a lo largo de su curso. Los más famosos -y también visibles desde la carretera- son los últimos, con una imponente caída doble que ofrece un paisaje espectacular en cualquier estación. Su origen se remonta a la época glaciar: el valle en forma de U, típico de las excavaciones glaciares, creó los «toboganes colgantes» desde los que el agua se precipita al vacío, formando un paisaje único en todo el valle del Bergell.
Microclima y plantas extremadamente raras

El poder del agua no sólo hechiza la vista: la niebla continua ha creado un microclima especial, casi subtropical, que permite el crecimiento de plantas poco comunes en los Alpes. Entre ellas, el Pteris cretica, un helecho que encuentra aquí su estación más septentrional de Europa. No faltan otras rarezas botánicas, como el Oplismennus undulatifolia, el brezo arbóreo y las alfombras de Allium ursinum que perfuman los castañares circundantes.
Leonardo da Vinci y su maravilla
No es casualidad que Leonardo, en su viaje entre Milán y los Grisones, se detuviera ante este espectáculo natural. En el Codex Atlanticus describió estas cascadas lombardas como «caídas de agua de 400 brazas que constituyen un bello espectáculo». Una observación que confirma que ya en el Renacimiento las cataratas se consideraban un fenómeno extraordinario, digno de pasar a la posteridad.
Senderos, pueblos y vistas ineludibles
Visitar las cascadas de Acquafraggia no significa sólo admirar el agua que se precipita. El famoso camino de herradura con más de 2.000 escalones conduce desde aquí hasta el pueblo de Savogno, habitado hasta los años 60 y hoy una pequeña joya de la arquitectura rústica alpina. Un poco más arriba se encuentra Dasile, con su iglesia panorámica del siglo XVII. Por el camino, se topará con bosques de castaños, terrazas, cabañas de piedra y destellos de la vida en la montaña de antaño.
Qué hacer en las cascadas de Acquafraggia
- Pasear por los hermosos senderos panorámicos: un camino equipado permite acercarse a la cascada e incluso sentirse «dentro» del agua, gracias a una terraza a pocos metros del estruendoso chorro.
- Bañarse en verano: en la base de las cataratas se forman piscinas naturales, perfectas para refrescarse en los meses calurosos.
- Eventos especiales: todos los años, en julio, se organiza la «Noche Rosa de las Cascadas«, con espectaculares iluminaciones, conciertos y degustaciones de productos locales.
Información útil para visitar las Cascadas de Acquafraggia (2025)
Las cascadas pueden visitarse durante todo el año, pero en los meses de verano hay que pagar una entrada que ayuda al mantenimiento de la zona verde:
- Del 1 de junio al 31 de julio: entrada los días festivos y prefestivos.
- Del 1 de agosto al 31 de agosto: entrada diaria.
- Del 1 de septiembre al 15 de septiembre: sólo los días festivos y vísperas de festivos.
Horario de visita: de 8.30 a 18.30 horas.
Precio: la entrada cuesta 3 euros, pero es gratuita para los residentes en Valchiavenna, los mayores de 75 años, los niños menores de 5 años y las personas con discapacidad.
Dónde: cascadas de Acquafraggia.