Con motivo de la Bienal de 2026, Venecia acoge un estreno que une música y arte contemporáneo de una forma inesperada. La cantautora estadounidense Jewel Kilcher —icono de los años 90, nominada a los Grammy y ganadora de un VMA— llega a la Laguna con una nueva faceta artística.
En el Salone Verde, el artista presenta su primera gran instalación inmersiva, «Matriclysm: An Archaeology of Connections Lost»: un laberinto sensorial que transforma el espacio histórico en una obra de arte total, convirtiéndose desde el primer momento en una de las paradas imprescindibles (y gratuitas) para quienes visitan la ciudad durante los meses del festival veneciano.
Por qué ver «Matriclysm»
Matriclysm: An Archaeology of Connections Lost es la mayor exposición dedicada a la producción artística de Jewel que se ha realizado hasta la fecha. Organizada en colaboración con el prestigioso Crystal Bridges Museum of American Art, fundado por la prestigiosa familia Walton, de Walmart, y comisariada por Joe Thompson, la exposición reúne nuevas pinturas, esculturas, instalaciones a gran escala, tapices y obras sonoras inmersivas que reflexionan sobre la maternidad, la memoria femenina y el vínculo de la humanidad con el mundo natural.

La obra no es solo un placer para la vista, sino un profundo experimento que entrelaza el arte y las neurociencias. Jewel, siempre atenta al tema de la salud mental, ha concebido este recorrido como una reflexión sobre las conexiones perdidas y el poder regenerador de la creatividad. En Matriclysm, Jewel se propone sacar a la luz lo que ella define como «hilos olvidados de la memoria femenina: las mitologías, los rituales y los saberes heredados que en su día orientaban nuestra relación con el mundo y con las personas que lo habitan».
Al cruzar el umbral del Salone Verde (Venecia), te ves inmerso en un bosque de hilos suspendidos que parecen flotar en el vacío, casi como si quisieran tejer una nueva red entre el visitante y el espacio circundante. Matriclysm no es, de hecho, solo una instalación para mirar, sino un espacio para atravesar: Jewel ha sabido fusionar simbolismo y artesanía en un juego de luces y sombras sobre los tejidos que crea una atmósfera onírica, convirtiéndola sin duda en una de las instalaciones más profundas y fotografiadas de esta Bienal.