Hay una verja cerrada en la calle Segantini que cada verano, a partir de 2022, entristece a medio Milán. Detrás, las piscinas inactivas de la Argelati, el primer centro de baño al aire libre de la ciudad, el «lido dei Navigli», donde generaciones de milaneses han aprendido que en agosto no hace falta el mar, basta con una toalla y un sitio a la sombra. Ahora esa verja tiene fecha de caducidad.
Y aquí viene la noticia dentro de la noticia: el Argelati ya no será solo de verano. En resumen: piscina en los Navigli también en invierno, y tarifas de piscina municipal, no de club de playa con entradas de tres cifras.
¿Qué te vas a encontrar en la nueva Argelati?
El proyecto de remodelación de este espacio histórico milanés no se limita a volver a llenar las piscinas de agua. Esto es lo que prevé, punto por punto:
- Cubierta móvil (o abatible) de las piscinas: las instalaciones estarán abiertas al menos tres de cada cuatro temporadas. En otras palabras: natación libre y clases incluso cuando por los Navigli vas con el abrigo puesto.
- La Piazza Arcole totalmente renovada: árboles, bancos y fuentes en lugar de una parte de las plazas de aparcamiento, con conexiones a los parques de los alrededores y a Cascina Magolfa.
- La Roggia Boniforti se pondrá en valor: el antiguo canal se trasladará hacia la calle Argelati y el parque, devolviendo el agua al paisaje del barrio.
- Un servicio de carácter social dentro de las instalaciones, para vigilar el recinto todo el año y reforzar su función pública.
- La gestión recae en Milanosport, la empresa participada por el Ayuntamiento: la asequibilidad es una condición del proyecto, no una promesa.
Según la resolución firmada por la concejala de Deportes, Martina Riva, la cubierta es un «elemento esencial» para la sostenibilidad económica: más meses de apertura, más cursos, cuentas que cuadran. Nada de una catedral en el desierto de junio a septiembre y silencio el resto del año.
Porque la reapertura de la piscina Argelati es justo lo que Milán estaba esperando
Un poco de contexto, para los que habéis llegado a la ciudad después de 2022. El Argelati no es una piscina cualquiera: es el primer centro de baño al aire libre de Milán, cuyos orígenes se remontan a 1915 —al principio, el agua llegaba directamente del Naviglio—. Entre 1956 y 1962 fue reformado y ampliado por Arrigo Arrighetti, el arquitecto de las grandes obras públicas de la posguerra.
Luego, en septiembre de 2022, se cerró por deterioro estructural y falta de fondos. Desde entonces, los veranos milaneses se han disputado en un puñado de piscinas municipales abiertas, con colas en la entrada dignas del lanzamiento de unas zapatillas. En una ciudad donde las reaperturas se cuentan con los dedos de una mano, recuperar el Argelati significa devolver a los Navigli uno de sus lugares históricos de convivencia.
Cuando te das un chapuzón (seamos sinceros)
Con el visto bueno del Equipo de Gobierno se cierra la fase participativa y se abre la de diseño: se espera que la selección del proyecto ganador tenga lugar en los primeros meses de 2027, y después empezarán las obras. Para el primer chapuzón habrá que tener paciencia, pero esta vez el rumbo está claro.
Mientras tanto, quien busque piscinas en Milán para el verano de 2026 tendrá que seguir apañándoselas con las instalaciones que ya están abiertas. Pero entre las reaperturas más esperadas de Milán, esta es la que sabe a revancha: el agua de los Navigli, la de verdad, está a punto de volver.