Hay una placita en los Navigli donde el ruido de la ciudad se queda fuera: una iglesia cuyas dos naves cuentan ocho siglos de historia, entre los siglos XII y XV, cuyo campanario ha servido durante generaciones de punto de referencia para peregrinos y barqueros que llegaban por el Naviglio.
Un banco de piedra, dos árboles y, desde hace unos años, también un aroma nuevo: el de los maritozzi recién horneados de Montalcino Caffè, abierto desde 2023 en la calle San Cristoforo, 1.
Un bistró parisino con el espíritu de los Navigli
Mármol, latón, boiserie verde oscuro, espejos vintage, terciopelo azul petróleo y materiales como el palisandro y el lino: el diseño mira directamente a París, pero el ambiente sigue siendo profundamente milanés. Dos mesitas fuera, algo más de sitio dentro, una barra redondeada con una vitrina de dulces y salados: de entre las cafeterías que han abierto en Milán en los últimos años, este es uno de los pocos sitios pensados para pasar todo el día, no solo para tomarte un café rápido.
Si buscas un sitio elegante pero con un ambiente familiar, no te decepcionará.
Desde el desayuno hasta el aperitivo, sin cambiar de barra

Maritozzi y croissants salados por la mañana, y luego ñoquis con queso pecorino y trufa, crostini toscanos, puntarelle y burrata, sándwiches club y croque monsieur durante el resto del día. La carta de bebidas sigue el mismo ritmo —zumos, vinos, licores— acompañando al local desde el desayuno hastala hora del aperitivo.
No es de extrañar, teniendo en cuenta que detrás del proyecto está la misma familia que, desde 1978, regenta el histórico Restaurante Montalcino en el Naviglio Grande, uno de los locales toscanos más consolidados de la zona, conocido por su bodega de vinos y licores regionales.
Si buscas un sitio donde desayunar en Milán sin tener que cambiar de local para el aperitivo, la respuesta está aquí.
La historia detrás de la barra
El restaurante nació en 1978 de la mano de un grupo de productores de Brunello di Montalcino, que eligieron a Edgardo Sandoli como responsable del proyecto. Hoy, el testigo ha pasado a manos de su hija Marta, para quien San Cristoforo no es un barrio cualquiera: aquí se casó hace años, en la misma iglesia que hoy da a la cafetería familiar.
El proyecto de Montalcino Caffè surgió durante la pandemia, con la ayuda del párroco, que alquiló los locales junto a la iglesia: una forma de reforzar, en un momento difícil, el vínculo entre la familia y el barrio.
Cómo llegar a Montalcino Caffè
Puedes llegar al local con la línea M4 (parada de San Cristoforo, a unos 20 minutos a pie) o dando un paseo porla Alzaia del Naviglio Grande. Los precios están en la media de Milán, nada excesivos para la zona.
📍 Via San Cristoforo 1, Milán
☎️ 02 2318 8734
⏰ De martes a domingo, de 8:00 a 22:00