Olvida por un momento el Milán que corre, el de las subidas de precios y el frenesí digital. Existe otra ciudad, suspendida en una burbuja de elegancia antigua, que solo se revela a quien sabe ralentizar el paso. Todo empieza con el traqueteo de un tranvía de 1928, donde cenar entre terciopelos y luces tenues mientras el centro se desliza por la ventanilla como una vieja película en blanco y negro. Pero el encanto de Milán no se limita a las vías. Más allá de ese vagón histórico, la ciudad esconde microexperiencias igual de mágicas:
- Un aperitivo al atardecer en barco por los Navigli
- Pasear entre las pintorescas casas en forma de seta, que no te puedes perder,
- Dar tres vueltas sobre los testículos del toro como señal de buena suerte,
Nota: las experiencias están enumeradas al azar, el orden no es por orden de importancia.
Un aperitivo al atardecer en un barco por los Navigli

Di la verdad: a Milán solo le falta el mar. Y sin embargo, gracias a estas excursiones en barco, puedes olvidarte del asfalto. Tomarte tu aperitivo mientras el barco surca plácidamente el agua al atardecer, con la brisita refrescando la tarde, es una experiencia casi irreal en una metrópolis. Información y precios aquí.
Cenar en el tranvía
ATM ha creado ATMosfera, un tranvía de los años 30 perfectamente restaurado y transformado en un restaurante itinerante. Es la forma más romántica de ver el corazón de Milán deslizarse tras la ventana mientras disfrutas de un menú gourmet (carne, pescado o vegetariano). Un salto en el tiempo sobre raíles que huele a terciopelo y nostalgia. ¡Preséntate 15 minutos antes de la hora de salida!
Para reservar aquí
- Cena: 90 € por persona
- Almuerzo: 75 € por persona
Descubre las famosas casas en forma de seta

En este rincón del «Barrio de los Periodistas» parece que estás paseando por el pueblo de los Pitufos. Creadas por el ingeniero Mario Cavallè en la posguerra como soluciones de vivienda rápidas, estas casitas circulares son un experimento arquitectónico único e increíblemente fotogénico. Diseñadas como soluciones rápidas y de bajo coste, estas viviendas de planta circular (unos 45 m²) se desarrollan en dos niveles.

Cada ciudad tiene su ritual: en Roma se lanza la moneda, en Milán se apunta con el tacón a los genitales del toro en el mosaico de la Galería. Tres vueltas completas (¡estrictamente tres!) para atraer la suerte. Un ritual supersticioso que une a los milaneses de toda la vida y a turistas de todo el mundo.